Empleabilidad y emprendimiento

LA EMPLEABILIDAD DE NUESTROS EGRESADOS Y EGRESADAS: una función universitaria esencial

 

Favorecer la empleabilidad del alumnado egresado es una de las funciones y responsabilidades de nuestra universidad. Entiendo que dotar al alumnado de la capacidad de obtener y mantener un desempeño profesional, ya sea por cuenta ajena, propia u optando por un modelo mixto de intraemprendimiento, es una función inexcusable que ha de guiar la acción política universitaria de formación, definiendo actuaciones concretas y realizando un seguimiento de su impacto. Es un objetivo irrenunciable acercar la formación a la demanda en competencias y habilidades que se exigen por parte del mercado laboral. Este objetivo se alcanza mediante una formación que complemente el imprescindible contenido teórico y de adquisición de conocimientos y competencias fundamentales con un contenido práctico y el desarrollo de competencias aplicadas y transversales. Actuando de esta forma se mejora la empleabilidad y se facilita la inserción laboral, favoreciendo la competitividad del alumnado egresado en el acceso al mercado de trabajo. El programa de Formación complementaria FoCo Generación UJA tiene como uno de sus objetivos fundamentales mejorar las competencias profesionales transversales y específicas del alumnado, por lo que constituye una de las herramientas más importantes con la que contamos para aumentar la empleabilidad de nuestros egresados y egresadas.

El contacto con el mundo laboral a través de las prácticas académicas externas, en sus modalidades curriculares y extracurriculares, tiene un importante impacto en la inserción laboral (probabilidad de obtención de empleo y mejores salarios) que debe impulsarse a través de una evaluación y seguimiento adecuados de la formación práctica que garanticen la finalidad perseguida.

De igual forma, hay que incidir en el ámbito del emprendimiento desde los estadios iniciales de la formación del alumnado, incrementando progresivamente la profundidad de los programas de emprendimiento a lo largo del desarrollo de la carrera académica, para lograr que transcienda la cultura emprendedora como una actitud ante la incorporación al mercado laboral. Es indudable que el espíritu emprendedor dota al alumnado de recursos y habilidades para que, a partir del conocimiento adquirido en la formación curricular, sean capaces de generar ideas e iniciativas de productos y negocio. Estos pueden plasmarse en proyectos empresariales o bien en el propio desempeño del trabajo por cuenta ajena mostrando inquietudes e ingenio. Tampoco hay que olvidar que es importante la transcendencia entre el alumnado universitario de sistemas de captación de capital humano por parte de empresas, dado que es una fase que deberán afrontar en su incorporación al mundo laboral y para la que es necesaria la formación mediante estrategias de simulación y participación en estas actuaciones.

Finalmente, hay que identificar certeramente las demandas de perfiles y competencias que por parte de los empleadores (empresas y entidades) esperan encontrar en nuestro alumnado. Es importante mantener la participación en diferentes observatorios de empleo, dado que suministran la información necesaria para la definición de las estrategias en orientación laboral, así como en la definición de las expectativas del mercado de trabajo. Se puede de esta forma identificar las demandas emergentes, nuevas oportunidades de empleo, así como los nuevos perfiles profesionales y las competencias requeridas, permitiéndonos así complementar la formación académica y en empleabilidad de la Universidad. Igualmente, resulta imprescindible la interacción con los órganos empleadores, acercándose a las áreas de recursos humanos para la detección de las necesidades previamente referidas, así como diseñando formación específica que pueda cubrir las carencias formativas en competencias que favorezcan la incorporación al mercado de trabajo o la mejora y la promoción posterior dentro del mismo.

 

LA CULTURA DEL EMPRENDIMIENTO BASADO EN EL CONOCIMIENTO: el factor diferencial del valor añadido

 

El emprendimiento es un concepto que habitualmente se asocia de manera casi exclusiva con la actividad de creación y promoción de una empresa. Sin embargo, en realidad es mucho más que esto, es una actitud vital, una forma de entender y afrontar la actividad profesional y personal en la que el aprecio por la mejora continuada a través de la innovación y la asunción del riesgo como factor inherente a la creatividad son elementos que identifican y que definen la denominada cultura del emprendimiento. Las sociedades que fomentan y valoran esta actitud emprendedora entre la ciudadanía poseen un factor diferencial que las coloca entre las sociedades más avanzadas, no solo desde una perspectiva económica sino también desde una óptica social y cultural.

La universidad es sin lugar a dudas uno de los entornos más adecuados para cultivar y promover esta cultura del emprendimiento, que en el caso universitario aporta además el factor determinante de ser un emprendimiento basado en el conocimiento, lo que le proporciona características distintivas que lo hacen especialmente valioso para el objetivo último de aportar un valor añadido al conocimiento generado en el ámbito de la universidad como resultado de su actividad investigadora.

Desde el punto de vista del alumnado universitario, la cultura del emprendimiento cada día adquiere un papel más relevante, no sólo como una opción para la incorporación al mundo laboral, sino como una manera de desarrollar la orientación personal que el individuo debe tomar respecto a su actitud ante el trabajo para favorecer su propio desarrollo personal y profesional. Estoy convencido de que interiorizar esta cultura del emprendimiento y desarrollar la capacidad de innovar, de tomar decisiones y de acometer nuevas iniciativas les proporcionará a nuestros egresados y egresadas unas mejores opciones de promoción en su carrera laboral.

La cultura del emprendimiento, entendida desde esta perspectiva global, integradora y transversal, se convierte así en un valor inherente al espíritu universitario en todos sus niveles. Su fomento llevará a un incremento, en primer lugar de las actividades de transferencia del conocimiento hacia la sociedad, en segundo lugar del número de empresas creadas desde la universidad a partir del conocimiento adquirido y generado en ella y que sean capaces de aplicarlo para el desarrollo de productos y servicios útiles a la sociedad, y finalmente de la valoración de nuestro alumnado en el momento de su incorporación a puestos de trabajo por cuenta ajena como personal capacitado para aportar soluciones e iniciativas que redunden en beneficio de la parte empleadora.

De igual forma, resulta imprescindible fomentar la unión de las iniciativas emprendedoras del alumnado universitario y del personal de la UJA (PDI y PAS), dado que desde la colaboración pueden desarrollarse ideas y proyectos de mayor recorrido y con mayor capacidad de adaptación y supervivencia a lo largo del tiempo. El conocimiento y la experiencia del profesorado aportan una base necesaria para que sea posible el proceso de la transferencia mediante la creación de una empresa, lo que se complementa con el empuje y la disponibilidad del alumnado que inicia de esta manera una nueva experiencia profesional. El fomento de este ejercicio, de éxito reconocido en diferentes universidades, es un eje esencial de mi propuesta como candidato a Rector de la Universidad de Jaén.

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